Monday, October 6, 2008

La lluvia



No lloro con frecuencia. De hecho, casi nunca. Por eso, creo que las penas de la vida crecen una encima de otra dentro del cuerpo entre las ocasiones en que lloro. Y estas ocasiones son como cuando uno mira afuera y ve un gran nube y piensa que en cualquier momento, hay que llover. El nube crece y crece, hasta que una gota solita se caiga. El nube se siente un poco mejor, y se cae otra gota. Se caen más y más rapidamente hasta que haya un aguacero. Pero después de la lluvia, sale el sol. La tierra está más sana, y el nube, vaciado, desaparece hasta la próxima tormenta. Después de llorar, me siento mejor.
Ironicamente, a veces la rara ocasión en que lloro coincide con la lluvia. Es como el tiempo afuera refleja mis sentimientos adentro.

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